Se acerca "el gran día". Estoy a nada de cumplir veintiséis años de edad, veintiséis años vividos, veintiséis años en este mundo, en este cuerpo, en esta vida. Creo que a partir de mi cumpleaños número veintidós me he sentido adulto, es como si algo se activara en tu cerebro y dijera: Bien, ahora ve con precaución.
¿Precaución? Desde que tengo uso de memoria he sido una persona precavida, siempre pensando las cosas mil veces antes de actuar y una vez actuado, pensar de nuevo. La precaución ha sido parte esencial de mi vida de la misma forma que ha sido obedecer las reglas (con algunas excepciones). Pregúntenle a cualquiera de mis familiares y podrán decirles que era la niña más fácil de cuidar.
Al avanzar los años me he dado cuenta que soy una persona que ha creando sus propias reglas y se rige con ellas. He notado que no hay peor sentimiento que defraudarme a mí misma cuando por equis razón llego a faltar al respeto a mis valores ya establecidos, dichos valores obtenidos de la crianza pero sobre todo de las experiencias vividas, dichas experiencias provocadas por acciones precipitadas.... He ahí el porqué de la precaución.
¿Precaución? Desde que tengo uso de memoria he sido una persona precavida, siempre pensando las cosas mil veces antes de actuar y una vez actuado, pensar de nuevo. La precaución ha sido parte esencial de mi vida de la misma forma que ha sido obedecer las reglas (con algunas excepciones). Pregúntenle a cualquiera de mis familiares y podrán decirles que era la niña más fácil de cuidar.
Al avanzar los años me he dado cuenta que soy una persona que ha creando sus propias reglas y se rige con ellas. He notado que no hay peor sentimiento que defraudarme a mí misma cuando por equis razón llego a faltar al respeto a mis valores ya establecidos, dichos valores obtenidos de la crianza pero sobre todo de las experiencias vividas, dichas experiencias provocadas por acciones precipitadas.... He ahí el porqué de la precaución.
En este momento podrán leer esto y pensar que soy la persona más miedosa del mundo por no “dejarme llevar por el momento” y es que dicha precaución tampoco me ha dado los frutos que he esperado. Básicamente estoy en un cuerpo de veintiséis años sintiéndome de cincuentaiséis, queriendo hacer cosas de dieciséis y dibujando como de seis.
Mis “dulces 26” están a la vuelta de la esquina y aún sigo sin plan alguno…. Después de todo las pachangas nunca han sido lo mío y mi cumpleaños pasado lo celebré durmiendo, pintando y cenando con mis primos.
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